La ruralidad del Ecuador atrae a los estudiantes extranjeros
Como ha venido sucediendo en los últimos cuatro años, Nancy Villacís tuvo un gran reto en este período escolar 2021-2022. Ella es la rectora de la Unidad Educativa Luxemburgo, que registra el mayor número de estudiantes extranjeros del Quito rural y del Ecuador. Allí, un evento cultural tranquilamente puede incluir una danza andina, una bomba del Chota y también alguna tradición llanera venezolana.
Tener presente a este abanico de expresiones culturales es el desafío cuando las comunidades de inmigrantes empiezan a dejar los núcleos urbanos para asentarse en zonas rurales, lo cual se refleja actualmente en el sector educativo.
De acuerdo con datos del Ministerio de Educación, en el período 2018-2019 se matricularon 8 160 estudiantes extranjeros en escuelas y colegios rurales del país. Tres años más tarde, en el año escolar 2021-2022, esta cifra fue de 14 195, es decir, creció en un 74%.
En los últimos cuatro años escolares, los datos arrojan un hecho destacable: en el período 2018-2019 había 9 006 estudiantes venezolanos en áreas urbanas y 1 762 en rurales. Para 2021-2022, la cifra creció en un 474% y un 374%, respectivamente, algo que dista mucho del resto de nacionalidades del sistema educativo ecuatoriano.
En el informe ‘Monitoreo de Protección. Informe región Costa’, publicado en septiembre de 2021 por la oficina ecuatoriana del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), se planteó que la ruralidad empezaba a ser más atractiva para el inmigrante venezolano.
La Acnur indica que entre las principales motivaciones para esta situación se encuentran “el alto costo de la vivienda en las ciudades frente a arriendos más económicos o incluso cedidos a cambio de cuidar las propiedades en áreas rurales; las crecientes dificultades de acceso a trabajo y medios de vida en las ciudades; y, en menor medida, los menores niveles de discriminación y xenofobia de los contextos rurales”.

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